Aula de conversação sobre tempos passados

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Aula de conversação sobre tempos passados

El uso del tiempo pasado es una de las materias más difíciles para los estudiantes de español. Primero tienes que aprender formas regulares e irregulares, y cuando tengas control sobre la forma de cada tiempo pasado, tienes que empezar con “el uso”. Esta parte es muy difícil porque en español hay cuatro tiempos pasados ​​que son indicativos y tres Modos subjuntivos. Necesitas mucha práctica.
En esta clase, tienes más de 90 espacios para llenar con tiempo pasado.
Este es el ejercicio recomendado para el nivel intermedio b a avanzado c.

En la primera clase trabajaremos con una historia corta sobre Lúcia y practicaremos algunos verbos en tiempo pasado.

Completa la historia de Lucía con el verbo en pasado que corresponda:

  • Lucía (querer)  hacer un pollo guisado pero (necesitar)  pollo y zanahorias y no (tener)  . (Bajar)  a comprar a la tienda de comestibles de su barrio.
  • Eloisa, la vendedora (estar)  embarazada. Su marido, Raúl no (estar)  con ella porque el (ser) marinero. 
  • Eloisa (ordenar)  las botellas cuando Lucía (entrar)  .
  • Lucía (pedir)  un kilo de zanahorias / Eloísa (agacharse)  para agarrarlas / ella (sentir)  un gran dolor y (darse)  cuenta que iba a parir. 
  • Lucía (estar)  nerviosa, (llamar)  por teléfono a una ambulancia. 
  • Ellas (esperar)  a la ambulancia cuando (entrar)  un cliente.
  • El cliente (ver)  a Eloisa y (decir)  “soy enfermero y puedo ayudar”.
  • Eloisa no (poder)  soportar más, entonces Lucía y el cliente (ayudar)  a Eloisa. 
  • (Nacer)  un niño precioso. (Tener)  mucho pelo y la piel (ser)  morena y (pesar) 3,5 kilos. 
  • (Llegar)  la ambulancia y Lucía (irse)  a casa. Cuando (llegar)   (darse) cuenta de que (olvidar)  las zanahorias y el pollo. 
  • Lucía (tener)  hambre. Entonces (decidir)  llamar a Telepizza.

Completa los diálogos con los verbos en la forma correcta:

Tiempo pasado – Pretérito perfecto simple de indicativo “diálogo A”

SUSANA: ¿Y ustedes dónde  (ir) de vacaciones este verano?
CARLOS: A Cuba.
SUSANA: ¡Guau! ¡Genial! Nosotros nunca  (estar) en un país de América Latina. ¿Cuántos días  (estar) ahí?
CARLOS: Bueno, en total  (pasar) ahí unos quince días.
SUSANA: ¿Y a qué ciudades  (ir)?
CARLOS: Sólo a La Habana y a Varadero.
SUSANA: ¿Y qué tal La Habana?
CARLOS: Mira, es una ciudad preciosa, aunque la verdad es que cuando  (llegar) (tener) algunos problemas.
SUSANA: ¿Sí? ¿Qué les  (pasar)?
CARLOS: Bueno, a nuestra llegada al aeropuerto José Martí,  (haber) muchísima gente, un montón de turistas.  (ir) a buscar el equipaje.  (estar) esperando más de una hora y media. Como las valijas no  (salir),  (ir) a preguntar qué pasaba. Un empleado, nos  (decir) que  (enviar) nuestro equipaje por error a Santiago. No  (saber) muy bien qué hacer y (ponerse) un poco nerviosos. Aquel señor, nos  (aconsejar) que fuéramos a nuestro hotel. Le  (dar) la dirección del hotel y él  (prometer) enviarnos las valijas ahí.
SUSANA: ¿Y se las  (mandar)?
CARLOS: Sí, sí. Pero, claro, las valijas  (tardar) un día en llegar. Y el problema es que en La Habana  (hacer) un calor muy fuerte. Los pantalones cortos, las camisetas y los bañadores  (estar) en las valijas. Por eso,  (decidir) comprar algunas cosas en las tiendas del hotel. Dos pantalones cortos y dos camisetas nos  (costar) más de 3.000 mil pesos. En fin, un robo. 
SUSANA: Bueno, como mínimo  (recuperar) sus cosas. Yo, hace dos años,  (ir) a Milán. Cuando  (ir) a buscar las valijas, los empleados me  (decir) que las  (perder). No las (encontrar) y  (tener) que comprarme un montón de cosas. Esas cosas pasan.

Tiempo pasado – Pretérito perfecto simple de indicativo “diálogo B”

SALVA: ¡Che, Rosa!
ROSA: ¿Qué?
SALVA: ¿Ya  (leer) la novela para el examen de mañana?
ROSA: Sí, ¿por qué?
SALVA: Es que esta semana no  (tener) mucho tiempo y sólo  (poder) leer las primeras páginas.
ROSA: ¡Uf! ¡Qué mal te veo!
SALVA: ¿Por qué no me contas un poco el argumento?
ROSA: ¡Pero, qué caradura!
SALVA: ¡Dale! No seas así.
ROSA: Bueno, te lo voy a contar como si fuera un cuento. Sentate ahí, sinvergüenza.
SALVA: ¡A sus órdenes, mi general!
ROSA: Érase una vez una mujer que  (llamarse) Bárbara.  (ser) una mestiza muy bella, que (poseer) una gran hacienda en el norte del Entre Ríos y  (vengarse) de los hombres. Doña Bárbara  (detestar) a los hombres, porque, cuando  (ser) joven, algo terrible le  (pasar): la tripulación del barco en el que (huir), para evitar ser vendida a un leproso repugnante, la  (violar)
SALVA: ¡Qué fuerte! ¿Y qué  (pasar) luego?
ROSA: Mirá, si quieres saberlo, leés el libro. Ya estoy harta de resumirte las lecturas obligatorias.
SALVA: Porfa, no me hagas esto, que voy a reprobar. Ayer el profe me  (decir) que el examen del mes pasado me  (ir) mal y, claro, necesito aprobar éste.
ROSA: No me cuentes tu vida y andá a jugar con la Game boy que es lo tuyo.

Tiempo pasado – Pretérito perfecto simple de indicativo “diálogo C”

Cuando el Isabel  (entrar) en la facultad, el resto del equipo ya  (llegar). Mientras los policías  (buscar) huellas dactilares, los informáticos y el Equipo   (intentar) encontrar una copia de un archivo oculto en el disco duro de algún ordenador. Desgraciadamente, el ladrón  (borrar) la base de datos del archivo antes de irse. Génesis  (preguntar) a Billy y a Bob Bytte:
– ¿Pero, esta noche  (hacer) la copia de seguridad?
– Sí, claro –  (responder) Billy. Pero, ese tipo…
– Sí, sí… ¿Pero sólo  (hacer) una copia? –  (preguntar) Genesis
– Dale, sí –  (responder) Bob, visiblemente cansado.
El inspector les  (interrumpir) para decirles que  (encontrar) algo interesante. Les  (mostrar) un guante de lana y les  (decir) que probablemente  (pertenecer) al ladrón. Bob  (mirar) el guante y le  (decir) al inspector: 
– ¿No le parece que este guante es demasiado pequeño?
– ¿Y qué? –  (responder) el inspector.
– Bueno, que el ladrón debe ser o una mujer o un niño –  (añadir) Bob.
– Es posible. No podemos excluir ninguna posibilidad –  (decir) el inspector dándose aires de experto.
– Mmm, mire, el tipo que esta noche me  (dar) un golpe en la cabeza  (parecer) bastante fuerte. Yo diría que (ser) un verdadero mastodonte. –  (decir) Bob cansado de la autosuficiencia del policía.
Isabel  (intervenir) para decir que aquel guante le  (ser) familiar. Más aún,  (poder) decir el nombre de la propietaria. Los policías  (acercarse) a ella con cara de victoria:
– Así, señorita, ¿usted conoce al ladrón? –  (preguntar) el inspector.
– No, al ladrón no lo conozco, pero dudo que el guante sea suyo. De hecho, es mío, siempre lo pierdo todo. Un día voy a perder la cabeza
Todos  (mirar) al inspector con piedad y resignación, intentando contener la risa. El inspector  (darse) por vencido. Cuando los policías  (irse), todo el mundo  (respirar) aliviado. 
– ¡Por fin! –  (exclamar) todos.

Ahora sigue las respuestas

Completa la historia de Lucía con el verbo en pasado que corresponda:

  • Lucía quería hacer un pollo guisado pero necesitaba pollo y zanahorias y no teníaBajó a comprar a la tienda de comestibles de su barrio.
  • Eloisa, la vendedora estaba embarazada. Su marido, Raúl no estaba con ella porque el era marinero. 
  • Eloisa ordenaba las botellas cuando Lucía entró.
  • Lucía pedío un kilo de zanahorias / Eloísa se agachó para agarrarlas / ella sentío un gran dolor y se dío cuenta que iba a parir. 
  • Lucía estaba nerviosa, llamó por teléfono a una ambulancia. 
  • Ellas esperaban a la ambulancia cuando entró un cliente.
  • El cliente vio a Eloisa y dijo “soy enfermero y puedo ayudar”.
  • Eloisa no pudo soportar más, entonces Lucía y el cliente ayudaron a Eloisa. 
  • Nació un niño precioso. Teniá mucho pelo y la piel era morena y pesó 3,5 kilos. 
  • Llegó la ambulancia y Lucía se fue a casa. Cuando llegó se dio cuenta de que había olvidado las zanahorias y el pollo. 
  • Lucía tenía hambre. Entonces decidío llamar a Telepizza.

Completa los diálogos con los verbos en la forma correcta:

Tiempo pasado “diálogo A”

SUSANA: ¿Y ustedes dónde fueron de vacaciones este verano?
CARLOS: A Cuba.
SUSANA: ¡Guau! ¡Genial! Nosotros nunca estuvimos en un país de América Latina. ¿Cuántos días estuvieron ahí?
CARLOS: Bueno, en total pasamos ahí unos quince días.
SUSANA: ¿Y a qué ciudades fueron?
CARLOS: Sólo a La Habana y a Varadero.
SUSANA: ¿Y qué tal La Habana?
CARLOS: Mira, es una ciudad preciosa, aunque la verdad es que cuando llegamostuvimos algunos problemas.
SUSANA: ¿Sí? ¿Qué les pasó?
CARLOS: Bueno, a nuestra llegada al aeropuerto José Martí, había muchísima gente, un montón de turistas. Fuimos a buscar el equipaje. Estuvimos esperando más de una hora y media. Como las valijas no salían, fuimos a preguntar qué pasaba. Un empleado, nos dijoque habían enviado nuestro equipaje por error a Santiago. No sabíamos muy bien qué hacer y nos pusimos un poco nerviosos. Aquel señor, nos aconsejó que fuéramos a nuestro hotel. Le dimosla dirección del hotel y él prometió enviarnos las valijas ahí.
SUSANA: ¿Y se las mandaron?
CARLOS: Sí, sí. Pero, claro, las valijas tardaron un día en llegar. Y el problema es que en La Habana hacía un calor muy fuerte. Los pantalones cortos, las camisetas y los bañadores estaban en las valijas. Por eso, decidimos comprar algunas cosas en las tiendas del hotel. Dos pantalones cortos y dos camisetas nos costaron más de 3.000 mil pesos. En fin, un robo. 
SUSANA: Bueno, como mínimo recuperaron sus cosas. Yo, hace dos años, fui a Milán. Cuando fuia buscar las valijas, los empleados me dijeron que las habian perdido. No las encontré y tuve que comprarme un montón de cosas. Esas cosas pasan.

Tiempo pasado “diálogo B”

SALVA: ¡Che, Rosa!
ROSA: ¿Qué?
SALVA: ¿Ya leíste la novela para el examen de mañana?
ROSA: Sí, ¿por qué?
SALVA: Es que esta semana no tuve mucho tiempo y sólo pude leer las primeras páginas.
ROSA: ¡Uf! ¡Qué mal te veo!
SALVA: ¿Por qué no me contas un poco el argumento?
ROSA: ¡Pero, qué caradura!
SALVA: ¡Dale! No seas así.
ROSA: Bueno, te lo voy a contar como si fuera un cuento. Sentate ahí, sinvergüenza.
SALVA: ¡A sus órdenes, mi general!
ROSA: Érase una vez una mujer que se llamaba Bárbara. Era una mestiza muy bella, que poséia una gran hacienda en el norte del Entre Ríos y se vengó de los hombres. Doña Bárbara detestaba a los hombres, porque, cuando era joven, algo terrible le  había pasado la tripulación del barco en el que huyó, para evitar ser vendida a un leproso repugnante, la violó
SALVA: ¡Qué fuerte! ¿Y qué pasó luego?
ROSA: Mirá, si quieres saberlo, leés el libro. Ya estoy harta de resumirte las lecturas obligatorias.
SALVA: Porfa, no me hagas esto, que voy a reprobar. Ayer el profe me dijo que el examen del mes pasado me había ido mal y, claro, necesito aprobar éste.
ROSA: No me cuentes tu vida y andá a jugar con la Game boy que es lo tuyo.

Tiempo pasado “diálogo c”

Cuando el Isabel entró en la facultad, el resto del equipo ya había llegado. Mientras los policías buscaban huellas dactilares, los informáticos y el Equipo intentaban encontrar una copia de un archivo oculto en el disco duro de algún ordenador. Desgraciadamente, el ladrón borró la base de datos del archivo antes de irse. Génesis preguntó a Billy y a Bob Bytte:
– ¿Pero, esta noche  has hecho la copia de seguridad?
– Sí, claro –  respondío Billy. Pero, ese tipo…
– Sí, sí… ¿Pero sólo has hecho una copia? –  preguntó Genesis
– Dale, sí – respondío Bob, visiblemente cansado.
El inspector les interrumpío para decirles que había encontradoalgo interesante. Les mostró un guante de lana y les dijo que probablemente pertencía al ladrón. Bob miro el guante y le dijo al inspector: 
– ¿No le parece que este guante es demasiado pequeño?
– ¿Y qué? – respondío el inspector.
– Bueno, que el ladrón debe ser o una mujer o un niño –  añadío Bob.
– Es posible. No podemos excluir ninguna posibilidad –  dijo el inspector dándose aires de experto.
– Mmm, mire, el tipo que esta noche me dio un golpe en la cabeza parecía bastante fuerte. Yo diría que era un verdadero mastodonte. –  dijo Bob cansado de la autosuficiencia del policía.
Isabel intervino para decir que aquel guante le era familiar. Más aún, pudodecir el nombre de la propietaria. Los policías se acercaron a ella con cara de victoria:
– Así, señorita, ¿usted conoce al ladrón? – preguntó el inspector.
– No, al ladrón no lo conozco, pero dudo que el guante sea suyo. De hecho, es mío, siempre lo pierdo todo. Un día voy a perder la cabeza
Todos miraron al inspector con piedad y resignación, intentando contener la risa. El inspector se dio por vencido. Cuando los policías se fueron, todo el mundo respiró aliviado. 
– ¡Por fin! – exclamaron todos.

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